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¿Te sientes atrapado en un estado mental donde todo te parece conocido, seguro y poco retador?, ¿vives dentro de una rutina sin motivaciones distintas?, ¿no te sientes estimulado para emprender nuevos retos? Si respondiste sí a alguna de estas preguntas, es muy probable que estés estancado en tu zona de confort.
Según la psicología, la zona de confort es un estado mental en el que las personas operan a un ritmo constante, manteniéndose alejada de los riesgos.
De acuerdo a la experta en potencial humano y bestseller Margie Warrel, solo al abandonar esta área es posible ampliar el perímetro de nuestra “zona de valentía” y así incrementar nuestra capacidad para asumir retos mayores.
No obstante, salir de esa zona es un paso desafiante y cómo conseguirlo puede resultar confuso y complejo de poner en marcha. Para animarte a emprender la ruta hacia la zona de valentía, te detallamos tres lecciones que encaminarán tus pasos:
Lección 1: afrontar el medio. Es fundamental para caminar más allá de los límites de la zona de confort y luego incrementar la confianza en uno mismo para tomar riesgos y probar cosas nuevas.
En el campo laboral, el medio al fracaso o el temor a perder nuestro prestigio puede atarnos de pies y manos en medio de la búsqueda de ser mejores. A lo largo de nuestra carrera nos vemos en la necesidad de decidir asumir riesgos o conformarnos con la rutina.
Lección 2: asumir el riesgo. En el camino surgirán interrogantes del tipo si debes seguir haciendo lo que siempre has hecho o si debes desafiar viejas suposiciones para afrontar con nuevos enfoques los problemas.
Sin duda, estar dispuesto a asumir un riesgo no significa que todo lo que trates funcionará. Sin embargo, estar dispuesto a renunciar a la familiaridad de lo conocido y abrazar nuevos retos es crucial para conseguir el éxito en el trabajo o en la vida.
Lección 3renunciar a la comodidad. En un área restringida como la zona de confort, ninguna aspiración se consigue. Solo si dejamos de lado la comodidad de lo conocido podemos crear nuevas oportunidades.
Quienes estén dispuestos a tomar riesgos, salir de su área segura y atravesar la incertidumbre serán los que obtendrán los mayores beneficios a largo plazo. ¡Atrévete!


  1. Ver televisión antes de ir a dormir. Luego de un día ocupado en el trabajo, la mayoría de personas tiende a sentarse frente al televisor, luego pasan a su cuarto y continúan viendo tele. Lejos de relajarlos, solo termina por agotarlos más y más, incluso muchas veces se desvelan porque se enganchan con alguna serie o película que termina por alejarlos de los brazos de Morfeo. ¡Saca el televisor de tu cuarto ya! Verás cómo duermes mejor y por más tiempo. A la mañana siguiente te sentirás fresco y renovado para empezar una nueva jornada al 1000%. En lugar de ver tele, evalúa cómo te fue en el día, conversa con tu pareja o juega con tus hijos. También puedes invertir ese tiempo en leer un libro, llevar algún curso online o poner en marcha ese proyecto tan anhelado. Haznos caso y apaga el televisor.
  2. Invertir mucho tiempo en las redes sociales. Nadie puede negar que las redes sociales nos ayudan a estar en contacto con la familia y amigos. Sin embargo, cuando chateamos, posteamos y compartimos perdemos el sentido del tiempo y desperdiciamos muchas horas con el dedo deslizando el cursor. Las redes también hacen que nos desvelemos, ocasionando irritabilidad a la mañana siguiente. En el trabajo también terminan por distraernos cuando llega alguna notificación alguna de nuestros contactos. ¿El resultado? Perdemos concentración y por lo tanto somos menos productivos.
  3. No hacer ejercicio. La mayoría afirma que sus ocupados horarios nos les permiten hacer ejercicio. Enfrentémoslo, ¿acaso no tenemos una ventana de 20 minutos en un día de 24 horas para hacer alguna actividad física? Ya sea antes de ir al trabajo o al volver, puedes trotar o caminar durante 20 minutos todos los días. Quizás no sea mucho tiempo, pero tu cuerpo y mente se beneficiarán altamente con esta práctica. Si tu disponibilidad de horarios es mayor puedes optar por una clase de yoga, por ejemplo. No solo estarás trabajando tu físico sino también tu mente, haciéndote más productivo y concentrado.
  4. Ser multitareas. Nos sentimos orgullosos cuando decimos que somos multitasking, es decir, capaces de hacernos cargo de varias cosas en simultáneo. Incluso consideramos que esta habilidad es necesaria si queremos ser personas exitosas. No obstante, en lo que a productividad se refiere, no necesariamente es una virtud. Cuando somos multitasking es posible que nos enfoquemos en lo que hacemos, pero eso no quiere decir que nos concentremos en cada actividad por igual. Incluso, es altamente probable que no todas las tareas estarán terminadas a tiempo y eso será perjudicial en nuestro desempeño. Enfocarnos a full en una sola tarea nos traerá mejores resultados con seguridad. Has la prueba.


La elección de dejar un trabajo puede ser una decisión desgarradora. Es por eso que usted necesita saber que está tomando la elección correcta.
Aquí están las diez señales reveladoras que indican que podría ser el momento de cambiar:
1.-Le da miedo ir a trabajar.
Todos tenemos un mal día de vez en cuando, pero si incluso solo el hecho de pensar en tu trabajo te llena de miedo, probablemente es tiempo de renunciar. No siga diciéndose que está pasando por una mala semana, más bien admita que realmente tiene un mal trabajo y tome acción.
2.-Usted sabe más que su jefe.
Es frustrante trabajar para alguien que es menos calificado o conocedor que usted es, pero en realidad el tema es más profundo que eso.
Si usted no confía en liderazgo de su jefe para tomar buenas decisiones y dirigir la nave en la dirección correcta, vivirá en un estado constante de la ansiedad. Y si realmente sus jefes no saben lo que están haciendo, usted podría encontrarse sin trabajo cuando la empresa fracase.
3.- La compañía está en problemas o a punto de cerrar
Un estudio reciente mostró que el 71 por ciento de las pequeñas empresas cierran sus puertas por su décimo año de funcionamiento. Si estás preocupado por la salud de tu empresa, hay una buena probabilidad que estés en lo correcto. Esté atento a las pistas, como de repente necesitar la aprobación de la gerencia para gastos menores, reuniones a puerta cerrada, o un aumento del número de despidos de la gestión superior. Si usted sospecha que la empresa está en problemas, tal vez sea hora de irse. Si usted espera hasta que la empresa cierre, usted estará en el mercado de laboral compitiendo contra sus ex compañeros de trabajo.
4.- Estás fuera del bucle
 ¿Parece como si fueras el último en enterarte de lo que está pasando en el trabajo? Si te quedas fuera de las reuniones, tiene muy pocas posibilidades de obtener tiempo con la alta dirección, y ni siquiera has oído hablar del gran proyecto del que todos lo demás están tan entusiasmados, podría significar que tus jefes sólo te ven como un cuerpo de relleno de un escritorio, en lugar de un valioso colaborador. Eso es una mala noticia para su carrera y puede significar que es hora de irse.
 5.- Usted ha perdido su pasión.
 Incluso si te gusta la compañía, su jefe y sus compañeros de trabajo, no vale la pena el esfuerzo si no te gusta el trabajo. La pasión es un ingrediente necesario para el éxito. Si usted es poco entusiasta o incluso indiferente sobre el trabajo que haces, es hora de volver a evaluar su carrera.
 6.-Usted tiene un mal jefe que no va ir a ninguna parte.
 Los jefes van y vienen, la sabiduría convencional dice que es mejor esperar al que el mal jefe se vaya. Pero esa no es siempre la decisión correcta. Si usted tiene un mal jefe que es muy querido por la alta dirección, puede ser hora de irse. Además de hacer miserable su día a día, un gerente de dos caras puede causar estragos en su carrera tomando el crédito por su trabajo, hablar mal de usted a los demás, y que lo culpe de las cosas que van mal.
7.- No hay espacio para el crecimiento.
 Es fácil quedar atrapado en un trabajo y, si te gusta lo que estás haciendo, estar atrapado puede ser lo más cómodo. Sin embargo, es importante recordar que cada trabajo deberá mejorar sus habilidades, y añadirle valor como empleado. Si usted no está aprendiendo nada nuevo, y acaba haciendo lo mismo de siempre, mientras que las personas que te rodean reciben promociones y asignaciones, es el momento de buscar otro lugar.
8.- Su salud está sufriendo.
Ningún sueldo vale la pena sacrificar su salud. El estrés laboral puede conducir a la depresión, insomnio, dolores de cabeza y enfermedades frecuentes. No deje que esto le ocurra a usted.
9.- Su vida personal está sufriendo
 Si trabajas muchas horas o estás estresado y te sientes miserable cuando llegas a casa, ¡ya es hora de dejar su trabajo! … No permitas que tu trabajo afecte tu vida personal.
10.- En conclusión
Permanecer en un mal trabajo por mucho tiempo puede ser muy perjudicial para su carrera. Si has probado todo lo que se pueda imaginar para hacer las cosas mejor y no ha visto grandes cambios, puede ser el momento de seguir adelante.
Si usted decide salir, sea inteligente al respecto. No queme los puentes ventilando todas las razones por la que usted está saliendo. Con eso no logra nada, e incluso podría atormentarte más tarde. En su lugar, simplemente explique que se va para perseguir otra oportunidad y de la manera más amable.
fuente: http://www.tips4life.biz/


  1. Saben manejar sus finanzas. Todos sabemos que, en la mayoría de los casos, el éxito de una persona se mide por su estabilidad financiera. Es por eso que tus primeros trabajos son trascendentales y así la paga sea risible, debes hacer que el dinero te alcance. Es así como aprenderás a ser responsable y a usar los recursos para cosas que verdaderamente necesites y no para lo que quieras.
  2. Han iniciado sus propios negocios. Algo que debes hacer para ser exitoso en tus treintas es crear tu propia línea de negocio en tu último año de veintes. Así como lo mencionamos en el punto número uno, eso te hará más responsable. Adicionalmente, tendrás la sartén de la autoridad sujeta por el mango y verás qué se siente tomar decisiones duras. Estar a cargo de tu propio negocio es una experiencia que te hará ver la vida con otro filtro y, créenos, sentirás más simpatía por aquellos que fueron tus jefes en algún momento.
  3. Saben organizarse. Si algo tienen en común las personas exitosas, es que tienen una agenda bastante ocupada. Pues bien, posiblemente no tengas la misma cantidad de reuniones pero aun así, una vida ajetreada te espera por delante y si quieres mantenerla debes aprender a organizarte. La esencia de una buena organización recae en priorizar los distintos aspectos de tu vida. El periodo de transición entre el joven fiestero y el adulto maduro es la parte más complicada. Cuando aprendas a poner las noches de discoteca en hold para darle prioridad a tus planes profesionales habrás aprendido a organizarte.
  4. Mantienen buenas relaciones con sus colaboradores. Es bueno ser independiente y mostrarles a todos que puedes manejar las cosas tú mismo. Sin embargo, siempre vas a necesitar de la mano de un colaborador para sacar tus proyectos adelante. Si quieres que tu emprendimiento sea exitoso, debes aprender a pensar antes de hablar y ser cuidadoso con lo que les dices a tus colaboradores, en pro de mantener una buena relación con ellos. Cuantas más personas tengas en quién confiar, será más sencillo lidiar con situaciones complejas y estresantes.
  5. Han aprendido a adaptarse. Puedes ser muy hábil y talentoso para algo, pero sin la habilidad para adaptarte no serás la persona exitosa que quieres llegar a ser. La idea es que aprendas a aplicar todo aquello que sabes en campos que no son precisamente tu meta dorada. Eso no quiere decir que renuncies a tus sueños, piensa que es un periodo de transición hasta que se presente la oportunidad que anhelas.
fuente: http://www.tips4life.biz/

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